En nuestro repaso mensual de joyeros relevantes, dedicamos Junio a un nativo de este mes: Hermann Jünger. Este joyero, de origen alemán (nació en Hanau en 1928) creció rodeado de un entorno que estimaba la orfebrería y joyería como una rama de la artesanía. Asistió a la Staatliche Zeichenakademie (Academia Estatal de Dibujo), aunque sufriendo la escasez de materiales de la post-guerra se dedicó más al estudio del dibujo que de la joyería. Para seguir aprendiendo el oficio, Jünger se dedicó a viajar por Europa trabajando como aprendiz de otros orfebres.
Estudió con Franz Rickert en la Akademie der Bildenden Künste (Academia de Bellas Artes) en Munich, donde su maestro le animó a experimentar y alentó su búsqueda de libertad creativa. Este factor intervino en sus creaciones, en las que huía de las convenciones y de la perfección visual que se suele buscar en las piezas realizadas en oro.
En la década de los '60 comenzó a experimentar con esmaltes, y posteriormente, con metales no preciosos. En 1968, fue uno de los ganadores más jóvenes del Premio Anillo de la Sociedad para Goldsmith Art. En 1972, fue nombrado director de la Akademie der Bildenden Künste de Munich, inculcando a sus alumnos una forma de trabajo más creativa. Jünger falleció en 2005, dejando un legado de obras que pueden apreciarse en diferentes museos de todo el mundo.
Entre sus piezas, a veces se aprecia la influencia del ideal de la Bauhaus de mantener únicamente lo esencial. Otra de sus ideas consistía en invitar al portador a participar en el diseño, realizando una serie de collares consistentes en cuentas geométricas de diferentes formas en una variedad de metales y piedras de color, que se insertan en un simple alambre de oro de acuerdo con los deseos del portador. Estas piezas eran presentadas, además, en cajas expositoras con un compartimento para cada elemento (tal y como se aprecia en las imágenes inferiores), de modo que también podía ser un elemento decorativo.



